Evolución humana y homininos

Selección editorial para comparar procesos, acontecimientos y trayectorias. El intervalo y los recuentos describen las fichas seleccionadas, no los límites ni la importancia histórica del tema.

Fichas canónicas
22
Acontecimientos
8
Personas
0
Procesos y periodos
14
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Temas presentes

Evolución humana y homininos (22) · ADN antiguo (4) · Diversidad de homininos (4) · Homininos tempranos (4) · Arqueología lítica (3) · Australopitecos (3) · Dispersión (3) · Homo sapiens (3) · Homo temprano (3) · Locomoción en mosaico (3) · Neandertales (3) · Arqueología (2)

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Fichas canónicas por etiqueta regional y fecha inicial. Los intervalos son cortes numéricos de análisis, no periodizaciones universales. Una ficha multirregional cuenta en más de una fila; no sumes las filas como total de fichas.
RegiónAntes de 3000 a. C.3000–1 a. C.1–14991500–17991800–18991900–1999Desde 2000
África16000000
América0000000
Asia4000000
Europa2000000
Oceanía1000000
Global / sin región concreta1000000

Fichas y fuentes

Orden por fecha inicial. Las vidas y procesos prolongados pueden empezar antes del periodo que quieras estudiar.

  1. ca. 8000000 a. C.–ca. 6000000 a. C.

    Estimaciones genéticas de la divergencia entre homininos y el linaje de chimpancés

    La comparación genética de primates vivos, junto con el registro fósil, sitúa de forma aproximada la separación entre el linaje de los homininos y el de chimpancés y bonobos entre hace seis y ocho millones de años. Es un intervalo modelado, no una fecha fósil ni la identificación de una especie ancestral concreta; tasas de mutación, calibraciones y flujo génico antiguo hacen que distintas estimaciones difieran.

  2. ca. 7000000 a. C.–ca. 6000000 a. C.

    Fósiles de *Sahelanthropus tchadensis* en Chad

    Los fósiles de *Sahelanthropus tchadensis* de Toros-Menalla, Chad, se datan aproximadamente entre siete y seis millones de años. Rasgos craneales se han interpretado como compatibles con una postura más erguida, pero la locomoción y su posición exacta dentro del linaje hominino siguen debatidas, especialmente por la escasez y atribución de elementos poscraneales. El hallazgo amplía la geografía conocida de los homininos tempranos más allá del África oriental y meridional.

  3. ca. 6100000 a. C.–ca. 5700000 a. C.

    Fémures de *Orrorin tugenensis* en las colinas Tugen

    Los restos atribuidos a *Orrorin tugenensis* en Kenia se sitúan alrededor de seis millones de años; la morfología de un fémur se ha interpretado como compatible con soporte de peso en dos piernas. Esa inferencia no implica una marcha idéntica a la humana actual ni descarta trepa arbórea: los restos conservan un conjunto de rasgos y la muestra es limitada. La ficha registra evidencia anatómica, no una conducta observada.

  4. ca. 4400000 a. C.

    *Ardipithecus ramidus* y el esqueleto parcial «Ardi»

    Los fósiles de *Ardipithecus ramidus* de Etiopía, incluido el esqueleto parcial «Ardi», tienen unos 4,4 millones de años. Pelvis, pie y otras partes sugieren una combinación de actividad bípeda y trepa; el dedo gordo divergente y la reconstrucción de huesos aplastados limitan conclusiones más precisas sobre su locomoción. El contexto faunístico apunta a un ambiente boscoso, por lo que no respalda una explicación única del bipedismo ligada a sabanas abiertas.

  5. ca. 4200000 a. C.–ca. 3800000 a. C.

    *Australopithecus anamensis* y evidencia de rodilla para marcha bípeda

    Los fósiles de *Australopithecus anamensis* de África oriental abarcan aproximadamente 4,2–3,8 millones de años. Una tibia de unos 4,1 millones de años presenta una zona amplia bajo la rodilla, rasgo compatible con las cargas de sostener el cuerpo sobre una pierna al caminar. Es evidencia anatómica de bipedismo habitual, no de una anatomía o repertorio ecológico uniforme, ni de una relación ancestral lineal demostrada con especies posteriores.

  6. ca. 3850000 a. C.–ca. 2950000 a. C.

    Rango temprano conocido de *Australopithecus afarensis*

    *Australopithecus afarensis* está documentado en Etiopía, Kenia y Tanzania aproximadamente entre hace 3,85 y 2,95 millones de años, por lo que se solapa con otras formas de homininos y con distintos ambientes. Sus fósiles incluyen rasgos compatibles tanto con marcha bípeda terrestre como con trepa. La abundancia relativa de restos no convierte a la especie en un «eslabón» único ni demuestra que fuera antepasado directo de todos los homininos posteriores.

  7. ca. 3660000 a. C.

    Huellas de Laetoli como fósiles de traza de marcha bípeda

    Las huellas preservadas en ceniza volcánica en Laetoli, Tanzania, tienen unos 3,66 millones de años y muestran apoyo de talón, impulso con los dedos y un dedo gordo alineado. Son fósiles de traza: registran una actividad y un sustrato, no un esqueleto. Se suelen atribuir a *Australopithecus afarensis* porque esa especie aparece en el mismo estrato y región, pero esa atribución es probable, no una identificación individual demostrable.

  8. ca. 3300000 a. C.–ca. 2100000 a. C.

    Rango fósil conocido de *Australopithecus africanus*

    *Australopithecus africanus* está documentado en el sur de África aproximadamente entre hace 3,3 y 2,1 millones de años. Sus restos muestran bipedismo junto con rasgos conservados para trepar. Esta especie coexistió en el tiempo con otros homininos africanos; su lugar exacto en el árbol evolutivo y sus relaciones de ascendencia no se resuelven por el nombre de la especie ni por la cronología por sí sola.

  9. ca. 3300000 a. C.

    Artefactos líticos de Lomekwi 3

    El yacimiento de Lomekwi 3, en el oeste del lago Turkana (Kenia), publicó artefactos líticos en contexto de unos 3,3 millones de años. El conjunto amplía el registro arqueológico conocido de modificación intencional de piedra antes del género *Homo*, pero no identifica con certeza a quien lo produjo ni prueba un repertorio técnico o cognitivo idéntico al de industrias posteriores. La asociación espacial con fósiles de homininos no equivale a atribución de especie.

  10. ca. 2600000 a. C.

    Primeros conjuntos líticos olduvayenses conocidos

    Los conjuntos olduvayenses más tempranos conocidos datan de al menos 2,6 millones de años e incluyen percutores, núcleos y lascas con filos cortantes. Son evidencia de producción y uso de piedra, no de una especie concreta: varias formas de homininos coexistían donde aparecen algunos de estos conjuntos. Por ello no se deben convertir en una prueba automática de que *Homo habilis* fuera su único fabricante.

  11. ca. 2400000 a. C.–ca. 1400000 a. C.

    Rango fósil de *Homo habilis* y coexistencia con otros homininos

    *Homo habilis* está documentado aproximadamente entre hace 2,4 y 1,4 millones de años. Fósiles relativamente tardíos de *H. habilis* y tempranos de *H. erectus* en la misma región de Kenia cuestionan una sucesión sencilla de una especie por otra. Su nombre histórico tampoco demuestra que fuese el primer o único productor de herramientas de piedra.

  12. ca. 2300000 a. C.–ca. 1200000 a. C.

    Rango de *Paranthropus boisei* en África oriental

    *Paranthropus boisei* vivió en África oriental aproximadamente entre hace 2,3 y 1,2 millones de años, al mismo tiempo que varias especies de *Homo*. Sus grandes dientes y mandíbula indican capacidad para procesar alimentos duros o resistentes, pero el microdesgaste dental también apunta a una dieta más diversa que la caricatura de un «cascanueces». Se registra como una rama coexistente, no como un estadio fallido hacia *Homo sapiens*.

  13. ca. 1900000 a. C.–ca. 143000 a. C.

    Rango de *Homo erectus* y dispersión por África y Eurasia

    *Homo erectus* abarca un rango aproximado de 1,9 millones a 143.000 años y poblaciones distribuidas por África y Eurasia. Las agrupaciones taxonómicas varían —algunos investigadores separan *H. ergaster* africano de *H. erectus* en sentido estricto—, por lo que el nombre cubre una variación real y una discusión clasificatoria. Su larga duración incluye coexistencias con otros homininos, no una expansión humana única y uniforme.

  14. ca. 1770000 a. C.

    Fósiles de *Homo* en Dmanisi, Georgia

    Los cráneos de Dmanisi, en la actual Georgia, tienen cerca de 1,77 millones de años y constituyen una de las evidencias fósiles más tempranas de *Homo* fuera de África. Su clasificación se discute —a menudo se incluyen en *Homo erectus*— y la variación de sus cráneos ha alimentado debates sobre cuántas especies representa. La ficha documenta una presencia temprana fuera de África, no una única ruta ni una población homogénea.

  15. ca. 1760000 a. C.

    Primeros conjuntos achelenses conocidos

    Hacia hace 1,76 millones de años aparecen conjuntos achelenses con grandes útiles de corte, incluidas hachas de mano. La etiqueta describe una tradición tecnológica reconocida en el registro arqueológico; no equivale a una especie, una inteligencia única ni una innovación que sustituyera de inmediato a todas las demás prácticas. Olduvayense y achelense persistieron durante amplios intervalos y en regiones distintas.

  16. ca. 430000 a. C.

    ADN antiguo de fósiles de Sima de los Huesos relacionado con neandertales

    El ADN antiguo recuperado de fósiles de unos 430.000 años de Sima de los Huesos, España, aportó evidencia genética temprana de una población relacionada con neandertales. La asignación ilustra que morfología, linajes mitocondriales y relaciones poblacionales no siempre coinciden de forma simple. Es una inferencia genética limitada por preservación y muestreo, no una etiqueta definitiva para todos los fósiles europeos de esa antigüedad.

  17. ca. 315000 a. C.

    Fósiles de *Homo sapiens* de Jebel Irhoud, Marruecos

    Los fósiles de Jebel Irhoud, Marruecos, se sitúan alrededor de hace 315.000 años y amplían la profundidad y geografía africana conocida de los primeros *Homo sapiens*. No sustentan por sí solos un «origen puntual» de la especie: las poblaciones africanas del Pleistoceno estaban estructuradas y las fechas y rasgos de distintos yacimientos deben interpretarse como un mosaico.

  18. ca. 195000 a. C.–ca. 52000 a. C.

    Fósiles y ADN de denisovanos en la cueva de Denisova

    Los modelos de datación de la cueva de Denisova sitúan la presencia denisovana allí desde quizá hace 195.000 años hasta unos 52.000–76.000 años. El grupo se reconoció inicialmente sobre todo por genomas de restos escasos; esa fuerza genética contrasta con una morfología fósil limitada. El intervalo es probabilístico y específico del yacimiento, no una delimitación completa de la distribución denisovana en Asia.

  19. ca. 100000 a. C.–ca. 73000 a. C.

    Ocre grabado de la cueva de Blombos

    Piezas de ocre grabadas de la cueva de Blombos, Sudáfrica, se sitúan aproximadamente entre hace 100.000 y 73.000 años. Las incisiones deliberadas son evidencia material de prácticas de marcado y tratamiento de pigmentos, pero no permiten reconstruir con certeza un significado simbólico único, un idioma o una población humana globalmente uniforme. La ficha evita presentar un único artefacto como el «nacimiento» de la cultura.

  20. ca. 90000 a. C.

    Denisova 11: parentesco de primera generación entre neandertal y denisovano

    El análisis genómico de un fragmento óseo de Denisova 11 mostró que pertenecía a una persona con madre neandertal y padre denisovano. El resultado prueba una relación de primera generación para ese individuo, no una frecuencia general de uniones ni proporciones universales de mezcla entre poblaciones. También apoya la idea de contactos repetidos y movimientos de grupos, no de reemplazos completamente aislados.

  21. ca. 65000 a. C.–ca. 50000 a. C.

    Ocupación humana temprana de Sahul

    La evidencia arqueológica de Madjedbebe, en el norte de Australia, respalda presencia humana en Sahul hace alrededor de 65.000 años, aunque las cronologías y rutas siguen siendo objeto de revisión. Llegar a Sahul requirió cruces marítimos y adaptación a paisajes ya habitados por comunidades humanas; no debe narrarse como una expansión automática de una sola población ni como el inicio de la historia de los pueblos aborígenes actuales.

  22. ca. 46000 a. C.–ca. 42000 a. C.

    Genomas de *Homo sapiens* temprano de Bacho Kiro

    Los restos humanos de Bacho Kiro, Bulgaria, de aproximadamente 46.000–42.000 años, aportan genomas de las primeras poblaciones de *Homo sapiens* conocidas en Europa. Algunos muestran ancestros neandertales recientes, pero los datos de pocos individuos no justifican convertir esa historia en una proporción fija para toda Europa ni en una sola migración. Registran una población y un momento de contacto, no la sustitución completa de todas las demás.